Sembrar el caos en una isla de mil kilómetros cuadrados puede ser el mejor plan para un fin de semana, especialmente si te llamas Rico Rodríguez y eres el mejor mercenario del planeta. En Just Cause 2, una facción de la isla asiática de Panau ha contratado tus servicios para derrocar a un malvado dictador.
Armado con su gancho cableado y el mítico paracaídas, Rico tiene carta blanca para desestabilizar la situación y cumplir las misiones encomendadas. La amplia selección de armas, vehículos y mejoras abre un abanico casi infinito de soluciones para cada misión de Just Cause 2.
La variedad de escenarios de Just Cause 2 es abrumadora: encontrarás junglas, desiertos y montañas nevadas, así como una cantidad impresionante de edificios. Y luego está Rico, un personaje para el cual saltar desde un acantilado y engancharse a un helicóptero es tan normal como conducir un 4x4.
Just Cause 2 glorifica el género sandbox con un mapa enorme y una libertad de acción inigualable; es un juego en el que casi todo es posible. Esta falta de límites, a la larga, aburre a quienes les gustaría experimentar una historia interesante. En este sentido, Just Cause 2 entretiene, pero no emociona.